Anoche escuché una frase dura y cargada de sabiduria pragmática: “Nos preparamos en el colegio y en la universidad para la carrera profesional hasta los primeros 50 años de vida. Para los siguientes años, casi nadie se prepara.”
La pronunció Sara de Pablos (Greater) en el evento en el que Sofia Medem nos convocó a la comunidad de Connecting Visions para escucharle junto con Angel Bonet Codina (ImpactCo), Miguel Sotomayor (Pluxee) y Rafael Sarandeses (Wiselook). Y resume lo que está viniendo, mejor que cualquier informe sobre el futuro del trabajo senior.
Tres fuerzas moviéndose a la vez: Tecnología, Demografía, Cultura/Propósito. El resultado es una tormenta perfecta para quien lleve diez años sin actualizar su sistema operativo profesional.
Los boomers se están jubilando y no hay reemplazo. Suma a la ecuación la IA, suma el edadismo, y tienes una hemorragia silenciosa de conocimiento que las empresas todavía no han apuntado en ningún Excel. Cuando llegue el tsunami demográfico, que ya está aquí, las compañías que se olvidaron de cuidar a su gente van a recibir la factura completa.
Rafael nos recordaba a Drucker y los principios que acaso nunca debimos olvidar del Management 1.0. Porque gestionar agentes será parecido a gestionar equipos humanos con maestría: saber fijar objetivos, delegar, acompañar, revisar y enriquecer.
El mayor reto expresado durante la noche, lejos de ser tecnológico, fue de identidad: hay una generación entera de directivos que sabe la posición que ocupa en el organigrama y sabe lo que hace, pero no sabe el valor que aporta. Cuando se cae el caparazón corporativo, debajo no hay nadie. Ese es el verdadero riesgo profesional de los senior para los próximos cinco años.
¿Y qué hay al otro lado? ¿Dónde está la oportunidad? Pues en empresas unipersonales con potencial para convertirse en unicornios, “portfolio careers” diversificando ingresos, “interim management” en el que un externo combina la autoridad de un directivo con la obsesión por el resultado de un ejecutor (aportando más valor cuanto más se atreve a ser “el incómodo necesario”), y una labor de consultoría volviendo a sus orígenes: aconsejar, no únicamente ejecutar en modo “time & materials”.
Connecting Visions tiene más de 2.300 freelance e interim managers en su red. Eso ya no es una simple anécdota, es una infraestructura paralela del talento que funciona en cuanto el sistema corporativo deja de hacerlo.
Un dato para la esperanza: ninguna tecnología en la historia ha destruido más empleo del que ha generado a medio plazo. Pero el “medio plazo” es exactamente donde la gente se rompe. Nos quedan al menos 5-10 años duros por delante de transición de modelo. Así que hagamos caso del bueno de Paul Graham: “Si no eres curioso, no hay nada que el mundo pueda hacer por ti.”
Gracias Sofía por convocar a la tribu. La conversación sigue, esto va de conexión y ecosistema. Enhorabuena por facilitar tan acertado debate.
Anoche escuché una frase dura y cargada de sabiduria pragmática: “Nos preparamos en el colegio y en la universidad para la carrera profesional hasta los primeros 50 años de vida. Para los siguientes años, casi nadie se prepara.” La pronunció Sara de Pablos (Greater) en el evento en el que Sofia Medem nos convocó a…
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